Si bien la edad ideal para que un niño aprenda a nadar es desde los 3 y 5 años, por su maduración física y motora, es importante que tomen contacto con el agua desde chiquitos para que vayan perdiendo el miedo y estén mejor preparados para cualquier eventualidad.

Cuando un niño cae al agua la primera reacción es el miedo, miedo a lo desconocido, a lo que no pueden controlar, al haberse encontrado con algo inesperado. Por eso es importante, al contar con la presencia de niños, además de tomar las precauciones correspondientes como por ejemplo colocar un cerco alrededor de la pileta,  PREVENIR y PREPARAR a nuestros hijos para que puedan responder de la mejor manera a una posible situación de peligro en el agua. 

¿Y vos, vas a tomar las precauciones necesarias?

Cuidá a tu hijo. En Baby Safe te ayudamos.